El negocio más lucrativo para un Fisioterapeuta que NUNCA se debe aceptar. Llevamos ya muchos años apostando por la formación de calidad y por estándares de formación internacional, promoviendo el desarrollo de la profesión y la formación de instructores/docentes de distintos modelos y técnicas de tratamiento en fisioterapia con técnicas de Terapia Manual Instrumentalizada, vendaje (neuromuscular y flossband) y Presión Negativa Pulsada, Deep Fascial Mobilization, entre otras.

Es una tarea que exige mucho esfuerzo ya que conlleva desarrollar una técnica y sus modelos didácticos, o formarse como instructor y formador de formadores para así poder contribuir a su desarrollo en diversos países, formando a su vez a los instructores/docentes de la misma en cada país y adaptándola a sus poblaciones clínicas.

Por desgracia existen cada vez más fisioterapeutas que acuden a un curso de formación de una nueva técnica como alumnos y se hacen con los conocimientos que han llevado años en su desarrollo. Años de trabajo de investigación y didáctico, trabajo de divulgación visitando ferias y congresos, y muchas cosas más que suponen dinero y tiempo para quien ha creado el método para que luego decida ese alumno impartir él mismo aquel curso. Sin la formación adecuada y contrastada por el creador, plagiando en todo o en parte su trabajo: dispositivos y herramientas piratas que son copias ilegítimas, e incluso sus apuntes o dossier del alumno.

Evidentemente es un negocio redondo. No hay riesgo ninguno. El alumno sabe que es una técnica exitosa, que hay mucha demanda y que no soporta los costes de desarrollo, lo cual hace que se quede íntegramente con todo el beneficios del curso, además de dañar seriamente la formación de la técnica y engañar a sus alumnos.

Las personas que acuden a estos cursos plagiados se benefician de grandes descuentos en el precio al tener menos costes para el organizador, pero ponen en riesgo su formación al carecer estos profesores/instructores de la formación, conocimientos y experiencia clínica significativa sobre la técnica. Además están aprendiendo aquello que «el alumno» aprendió sin que nadie verificase que sus conocimientos son los correctos, sin dejar de ser una versión subjetiva de la técnica, sin control externo alguno. ¿Recuerdan el juego del teléfono?

Por otro lado, el creador de la técnica se va quedando sin la capacidad de ir desarrollando aún más dicha técnica o de divulgarla para que otros se beneficien de su trabajo, por lo que en poco tiempo puede morir un método que ha costado tanto tiempo crear y divulgar.

En los países donde no existe un organismo regulador que controle y evite esta competencia desleal y supuesta “actividad delictiva”, muchos profesionales ni se plantean en llevar sus metodologías por el riesgo a esta usurpación. Esto va en detrimento de la profesión en el país que no tiene ocasión de progresar en su formación académica y desarrollo profesional para brindar a la sociedad nuevos modelos y técnicas de tratamiento de calidad y con una solvencia demostrada.

A ningún fisioterapeuta le gusta la competencia desleal de otros compañeros fisioterapeutas o no cualificados pero, ¿por qué acude a cursos que no tienen aval por el creador y sin garantía de calidad? ¿Se fían ustedes de un médico que no tiene el título oficial? Y los que tienen la formación oficial de un curso, ¿no les molesta que otros compañeros adquieran un titulo igual, no oficial y con menos esfuerzo y conocimientos?

Por tanto los fisioterapeutas que nos dedicamos a la formación nos merecemos el mismo respeto que el resto de fisioterapeutas. Se nos debe respetar nuestro trabajo y denunciar la competencia desleal igual que hacemos con otros profesionales que se entrometen en nuestro trabajo. Tanto los profesionales como los colegios profesionales deben de velar por el bien de la formación para que esta siga siendo de calidad y pueda llegar con garantías a todos los países del mundo.


En Fisioterapia no todo se puede.

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